"Para que en ningún tiempo y en ningún lugar haya un niño que se sienta distinto". José Moyá Trilla. Neurólogo Infantil. Creador del método CEMEDETE

sábado, 23 de agosto de 2014

El espacio coloquial



Apenas una madre recibe a su criatura en brazos ya intenta comunicar con ella.


El contacto permite que la extraordinaria sensibilidad cenestésica del bebé sea alterada por la presión que el brazo materno ejerce sobre él. La temperatura, el movimiento, el clima emocional y probablemente el ritmo de la voz, establecen un estímulo válido para los órganos receptores normales de un bebé recién nacido. (Perinat)

Spitz, habla de comunicación en esta función de nodriza, pero nosotros creemos que no solo hay comunicación de un ser a otro ser, sino que ésta es posible porque existe la sintonización rítmica de los estados motivacionales. Es decir, ambos se sitúan en las mismas frecuencias rítmicas biológicas. Esta coincidencia en los fenómenos rítmicos de los trenes de ondas electroneuronales de origen mesodiencefálico  es lo que Moyá denomina “espacio coloquial

La comunicación alcanza la máxima sintonización y la más perfecta euritmia binaria o incluso múltiple dentro del “espacio coloquial”.

En CEMEDETE, el “espacio coloquial” es la clave de  nuestra acción terapeútica con niñ@sdistint@s. El educador debe ser capaz de entrar en sintonía con el niño, creando este “espacio coloquial”. Sin espacio coloquial no es posible realizar la terapia según la metodología CEMEDETE.
 ¿Cómo construimos el Espacio Coloquial?

 Para ello lo más importante es contar con la presencia física del adulto y la intención de buscar un espacio comunicativo y de dialogo con nuestro interlocutor. Si nuestro interlocutor es un bebé, aplicaremos técnicas de maternaje y cachorreo donde el contacto físico, las caricias, las cosquillitas, las nanas, susurros y grititos favorecerán la búsqueda de miradas, la sonrisa, el pataleo,… A través de las sensaciones construimos vivencias de gran contenido emocional creando un vínculo afectivo positivo entre bebé-terapeuta. Este vínculo afectivo positivo se apoya en la comunicación intersubjetiva  mediante la cual el adulto entra en la mente del bebé ofreciéndose como modelo y como interlocutor en su diálogo.

Si nuestro interlocutor es un/a niñ@ utilizaremos la técnica del juego libre posibilitando que el/la niñ@ pueda expresar sus capacidades a través de sus deseos, sus ilusiones, sus sueños, sus miedos, sus fracasos, sus frustraciones. Y todo ello sabiéndose y sintiéndose aceptado en lo que es, en lo que vive, en lo que siente, en lo que piensa y percibiéndolo a través de la comunicación intersubjetiva por lo que es absolutamente necesario e imprescindible la entrega leal y total de la identidad del educador (adulto de referencia).

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