"Para que en ningún tiempo y en ningún lugar haya un niño que se sienta distinto". José Moyá Trilla. Neurólogo Infantil. Creador del método CEMEDETE

lunes, 13 de junio de 2011

DECALOGO ALIND

ALIND

NUESTRA FORMA DE PENSAR Y ACTUAR LA RESUMIMOS EN EL DECALOGO ALIND.




Con estas 10 premisas sentamos la filosofía de nuestra actuacion:

1.- El futuro de un niño distinto depende en gran parte de la capacidad que tengamos para amarle, para aceptarle tal cual es y para proyectarle hacia el modelo de identificación futuro, propio de su cultura y de su medio ambiental,

2.- El pleno desarrollo de un niño distinto se alcanza a través de un diagnóstico lo más precoz posible y a través de la aplicación de técnicas de estimulación y activación individuales y armónicas para el niño en cuestión dentro de su enclave.
3.- Para que el clima afectivo ambiental sea adecuado a cada caso y para que el programa de estimulación resulte armónico, debemos partir de¡ diagnóstico de nivel de cada niño y de¡ máximo conocimiento de su proyecto genético, dejando al margen patrones de valoración supraindividuales basados en los valores estadísticos más frecuentes.
4.- Debemos alcanzar el punto óptimo de cada niño sin valorar de manera primordial las comparaciones por la edad.
5.- Los programas de tratamiento tienen que basarse en una visión interdisciplinar de¡ niño y de su proceso de desarrollo.
6.- Creemos que el desarrollo del niño distinto tiene sus raíces más primarias en el enclave familiar. Por ello creemos que todo programa de tratamiento debe ser aplicado de forma unipersonal y a partir de la propia familia, reafirmando en todo momento los lazos de unión psicoafectiva y de identificación que constituyen el punto de partida fundamental de¡ incipiente YO. Conseguir un núcleo familiar sólido con relaciones de comunicación estables y positivas hacia el niño distinto, será pues uno de los primeros objetivos de la estrategia de acción. Crear el enclave familiar e insertarlos después dentro de¡ correspondiente enclave terapéutico.
7.- Una vez finalizada la primera etapa de desarrollo, la propiamente familiares muy importante ampliar su enclave terapéutico con la inclusión de un monitor de reeducación unipersonal, los diversos terapeutas y el maestro del colegio al que acude el niño.
8.- La integración escolar debe ser fruto del desarrollo alcanzado por el niño distinto y NUNCA debe realizarse como consecuencia de las presiones socio- familiares o legales. Como conclusión proponemos que el niño se incorpore al grupo que corresponda a su nivel madurativo, independientemente de su edad cronológica, y siempre conservando además el tratamiento individual.
9.- El último gran reto de¡ proceso de desarrollo de un niño es alcanzar la plenitud de su integración social y superar las barreras que la estructura social del entorno pone frente a su desarrollo psicosexual.
10.- Somos conscientes de que el camino propuesto es un camino de difícil andadura tanto para el niño como para los padres, los educadores, los monitores, los maestros y los profesionales.

http://www.euskalnet.net/gonzalop/AlindBizkaia/decalogo.htm

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