"Para que en ningún tiempo y en ningún lugar haya un niño que se sienta distinto". José Moyá Trilla. Neurólogo Infantil. Creador del método CEMEDETE

martes, 19 de abril de 2011

La importancia del proceso biológico en el desarrollo mental



Hay niños o niñas que desde muy pequeños presentan:

1.- Intolerancias alimentarias

2.- Trastornos digestivos leves pero muy frecuentes en forma de vómitos, dolores abdominales y alteraciones de la deposición en forma de estreñimiento pertinaz.

3.- Otitis catarrales mucosas muy frecuentes con "mucho moco por todas partes".

4.- Dificultades de audición que no se manifiestan siempre por igual, sino que se acusan de manera especial en determinados días o momentos.

5.- Dispersión de la atención y "miedo a los ruidos estridentes".

 Cuando son muy pequeñitos estos niños van del pediatra al otorrino y del digestólogo, al especialista en nutrición natural sin que, por lo general, ninguno de estos médicos encuentre problemas importantes que le permitan establecer un diagnóstico claro, rotundo e indiscutible


Muchos de estos niños hacen regímenes dietéticos muy severos y a otros les intervienen quirúrgicamente por vía trastimpánica para facilitar la evacuación del moco del oído interno a través del pabellón auricular para lo que les insertan una especie de embudo perforando el tímpano.

A otros les colocan audífonos porque les consideran "sordos" y finalmente incluso hay algunos a los que con el tiempo se les aconseja la educación en colegios especializados en niños sordos.

La mayoría de estos niños y niñas suelen evolucionar de tres maneras típicas pero diferentes:

1.º.- Van trampeando sus problemas infantiles y poco a poco se van normalizando, aunque en el colegio suelen tener dificultades de rendimiento escolar pese a que todo el mundo reconoce que "de tonto" no tiene un pelo.

2.º.- Con el paso del tiempo los problemas ni se agravan ni se resuelven, y al llegar a la edad escolar son calificados de niños con necesidades especiales, y en muchas ocasiones se les diagnostica de HIPERACTIVOS y se les adapta el curriculum pedagógico debido a su deficiencia.

3.º.- Finalmente, hay un porcentaje de aquellos "bebés enfermos" que con los meses dan lugar a un cuadro neurológico que en muchas ocasiones se presenta con crisis de tipo "epiléptico" y cuyos signos clínicos más frecuentes son la pérdida de la atención, la disminución del nivel de consciencia y un gravísimo retraso del desarrollo general y, muy especialmente la pérdida del lenguaje hablado y de la comunicación.


La mejor manera de evitar tanto la segunda como la tercera manera de evolucionar, es que tanto padres como médicos se tomen muy en serio la influencia que tienen los trastornos inflamatorios repetitivos de tipo digestivo y otorrinolaringológico, así como los irritativos en general (alergias, parasitosis, etc...) sobre el desarrollo.

El desarrollo de la mente sensitiva e intelectiva de los niños y niñas se efectúa sobre el sistema de comunicación interactiva que se realiza desde antes de nacer con el medio de su entorno.

En condiciones normales, el bebé humano está entornado por una familia en la que los padres constituyen el elemento esencial en la construcción del vínculo afectivo y en la comunicación sensitiva, por lo que las estructuras básicas de la atención, la capacidad de fijar y seleccionar los estímulos y la elaboración de los códigos de identificación, diferenciación, conocimiento y reconocimiento (memoria) de cada una de las secuencias sensoceptivas se desarrollan en la medida en la que el bebé recibe ternuras, achuchones, biberones y cuidados generales.

La medida en que es capaz de interesarse por las personas se la ofrecen los padres quienes deben estar siempre muy atentos a la capacidad que demuestran sus hijos pequeños para atender, para fijarse y para sentirse atraídos por la magia del "cuchi-cuchi" con sus adultos vinculantes... Es lo que nosotros, los de Cemedete, denominamos "espacio coloquial".

El espacio coloquial es para el niño, que tiene que aprender a pensar, lo mismo que el nido es para el pájaro que acaba de romper su cascarón y tiene que aprender a volar.

Escrito por José Moyá Trilla en la revista INTEGRACION nº 10 (año 2002)

http://www.euskalnet.net/gonzalop/AlindBizkaia/articulos/art23.htm

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